A pesar de lo abandonado que está esto (intentaré remediarlo pronto, I promise), no quería perder la oportunidad de desearos Felices Fiestas. Así que disfrutad mucho, queridos. Espero que tengáis un 2015 estupendo :)

Y aunque he estado bastante ausente en general, en Proyecto Kahlo he publicado un par de artículos recientemente, por si os apetece echarles un vistazo:








PD: En Facebook hay algo más de vidilla, por si os animáis.



La industria de la belleza nos trata como Regina George a Cady Heron.

Proyecto Kahlo cumple un año y estrena nuevo número este mes. Mi colaboración de noviembre se titula "El problema de la belleza real": 


“Lo más importante es que la identidad de las mujeres debe apoyarse en la premisa de nuestra belleza, de modo que nos mantendremos siempre vulnerables a la aprobación ajena, dejando expuesto a la intemperie ese órgano vital tan sensible que es el amor propio”.
 ”Una economía que depende de la esclavitud necesita promover la imagen de la esclava para justificarse a sí misma”.
Naomi Wolf, El mito de la belleza.

En 2004 Dove puso de moda la “belleza real”, llevando a cabo una campaña de marketing, que continúa en la actualidad, cuyo propósito es, al menos en teoría, celebrar la belleza natural, haciendo que las mujeres se sientan más cómodas consigo mismas. Sin embargo, resulta complicado creerse sus buenas intenciones: la crítica más obvia es que la compañía matriz de Dove es Unilever, compañía a la que también pertenecen Axe y Lynx, famosas ambas por sus anuncios de marcado contenido sexista. Además, Unilever también produce un producto para aclarar la piel y barritas para adelgazar. Después de saber todo esto resulta complicado creerse que a Dove le pueda interesar nuestra autoestima para algo más que para aumentar sus beneficios.


Las acciones publicitarias que componen la susodicha campaña de Dove tampoco están exentas de crítica. Aunque hay que reconocer sus esfuerzos por tratar de hacer algo diferente en la industria, lo cierto es que esa reivindicación de la belleza natural resulta en la práctica bastante limitada. La reciente campaña “Dove Real Beauty Sketches”, que  se convirtió en viral en muy poco tiempo, muestra a una serie de mujeres (que son en su mayoría jóvenes, blancas y delgadas) describiéndose físicamente a un artista forense que las va dibujando sin verlas. Después son otros los que las describen, y finalmente ellas pueden ver los dos retratos, y las diferencias entre estos, dándose cuenta de lo críticas que son con su apariencia. Además de la escasa diversidad que muestra el anuncio, este califica ciertos rasgos como menos deseables, pues todos los retratos en los que se da por hecho que las mujeres resultan más atractivas las muestran más jóvenes y delgadas de lo que ellas se han descrito. El vídeo termina haciendo referencia al fuerte impacto que tiene la belleza en todos los ámbitos, sin cuestionarse ni una sola vez si esto debería ser así, e insinuando que la culpa de que las mujeres nos juzguemos con tanta dureza es nuestra, y no de una cultura que nos asfixia con ideales imposibles. El caso es que Dove nos dice que somos más guapas de lo que creemos, así que ya podemos darnos con un canto en los dientes e ir a comprar unas cuantas cremas para agradecérselo.




Puedes leer el resto del artículo aquí. 


Angela Chase, adolescente atormentada. 


En el número de septiembre de Proyecto Kahlo hablo sobre cinco series que destacan por retratar la adolescencia de forma realista, y que, además, molan mucho:


"
La adolescencia, esa etapa en la que todos nos volvemos criaturas insoportables, suele estar muy maltratada en lo audiovisual, con series y películas protagonizadas por quinceañeros cuyo objetivo vital es perder la virginidad la noche del baile de graduación. Por suerte hay excepciones, como es el caso de estas cinco series que la muestran de forma realista y honesta, y a las que os recomiendo que deis una oportunidad:

1) Freaks and Geeks (1999-2000): Una joyita que, a pesar de su prematura cancelación (se compone únicamente de dieciocho episodios), se ha convertido en toda una obra de culto. Con un reparto lleno de caras conocidas del mundo del cine y la televisión (James Franco, Linda Cardellini, Seth Rogen, Jason Segel y Busy Philipps, entre otros muchos), la serie narra la vida de los “freaks” y “geeks” de un instituto a principios de los años 80. Creada por Paul Faig y producida por Judd Apatow, la trama se centra en la inteligente y apática Lindsay, y su hermano menor Sam, ambos tratando de encontrar su lugar en un instituto al que sienten que no pertenecen.




2) My Mad Fat Diary (2013-Actualidad): Ambientada en 1996 y basada en My Mad Fat Teenage Diary, una colección de diarios de adolescencia de la escritora Rae Earl, la serie cuenta la historia de Rae, una chica de dieciséis años que, tras pasar seis meses en un hospital psiquiátrico, vuelve a casa con la intención de hacer nuevos amigos y mantener en secreto sus problemas mentales. My Mad Fat Diary es dura y graciosa a la vez, es adolescencia pura, real como la vida misma. Música, sexo y comida ocupan la mente de Rae y las páginas de su diario, en el que escribe para evadirse de su irresponsable madre y para canalizar los problemas que tiene con su cuerpo y su necesidad de encajar".



Si quieres saber cuáles son las otras tres, pulsa aquí.




Ya podéis leer los artículos que componen el número de agosto de Proyecto Kahlo, incluida mi colaboración, en la que analizo la cultura de la violación en la que vivimos:

"Está por todas partes, pero la tenemos tan interiorizada que muchas veces ni siquiera nos damos cuenta de ello. Se canta, se anuncia, se bromea con ella. La vivimos en nuestro día a día, y su aceptación supone la trivialización de la violación, de forma que cuando esta ocurre la responsabilidad se invierte, y acaba recayendo en la víctima (culpabilizándola por cómo iba vestida, por su actitud, porque había bebido). Sus manifestaciones han construido una sociedad en la que la mujer es vista y tratada como una cosa,  como un objeto que tiene la exclusiva función de satisfacer deseos ajenos.

La cultura de la violación abarca un gran número de comportamientos de diferente gravedad, y presentes en diversos ámbitos, por lo que aquí nos vamos a ocupar únicamente de aquellos con los que convivimos de forma más habitual, aquellos que por estar tan presentes en nuestra cultura hemos llegado a ver como “normales” y nos hemos dejado, en muchos casos,  de cuestionar.

Los medios de comunicación y la publicidad son unos de los principales responsables de que se perciba a la mujer como un accesorio, como un complemento. El documental Miss Representation hace un buen trabajo reflejando como esta es reducida en series de televisión, películas y anuncios a su apariencia física, mostrándola en muchos casos desnuda, dejando su cuerpo al servicio de hombres que aparecen completamente vestidos. Y muchos de estos productos televisivos y cinematográficos van dirigidos a adolescentes, transmitiéndoles desde bien pronto el peligroso mensaje de que el cuerpo de la mujer es en sí mismo una invitación y una provocación".
Aquí el resto del artículo. 




Feminizine es un fanzine de temática feminista en el que colaboro, y su tercera entrega acaba de ponerse a la venta. Si en la anterior hablé sobre la objetualización de la mujer en los medios de comunicación, en esta la cosa va sobre personajes femeninos en series de televisión (Hannah Horvath, Angela Chase y Arya Stark son algunas de las mujeres televisivas acerca de las que escribo). 82 páginas llenas de artículos, poemas, relatos, reseñas e ilustraciones con las que te puedes hacer aquí. 





He comenzado a publicar relatos en Contra-Escritura, así que ahora podéis leerme por allí también. Estas han sido mis dos primeras colaboraciones: Caer y Diario de enero. 


Caer

Sabes qué es lo que no quieres, y lo que no quieres lo va absorbiendo todo. No eres capaz de olvidar aquello que ya solo tú recuerdas. La idea de que eres diferente se vuelve cada vez más ridícula, y el ser especial ya no es solo una excusa, sino una broma que ha perdido la gracia. Y todos te dicen: “Tienes toda la vida por delante”. Tienes toda la vida por delante hasta que dejas de tenerla, piensas tú. Entonces caes, tocas fondo, y te preguntas si esta será la vez en que ya no te levantes. Llevas tiempo esperándola, casi deseándola. Deseando el poder dejar de fingir que estás dispuesto a intentarlo. Porque en el fondo sabes que hace ya tiempo que dejaste de hacerlo.



El número de abril de Proyecto Kahlo acaba de ver la luz, y viene cargadito de cosas interesantes. Mi colaboración de este mes va sobre sueños y pelis:

"Os traigo cinco películas muy diferentes, pero con un denominador común: los sueños. Todos estos filmes hablan de ellos de una u otra manera, ya sea en forma de metas, aspiraciones que terminan frustrándose, o meras fantasías. Pero la temática no es lo único que los une, y es que hay algo más que comparten: todos merecen mucho la pena.
1) Revolutionary Road (Sam Mendes, 2008): ¡Qué poco cuesta construir castillos en el aire y qué cara es su destrucción!, decía François Mauriac. Basada en la novela de Richard Yates, Vía Revolucionaria cuenta la historia de una pareja (a la que dan vida Kate Winslet y Leonardo DiCaprio) llena de aspiraciones, que ve como estas se van esfumando conforme pasan los años, hasta verse atrapados en el conformismo y el desencanto. Ambos actores están estupendos retratando lo que conlleva el darse cuenta de que uno no es la persona que creía ser, una realidad a la que el personaje de Michael Shannon les obliga a enfrentarse. El peso de los sueños rotos acabará por hacerles caer, y el espectador no tendrá más remedio que caer con ellos.
2) The Words (Brian Klugman y Lee Sternthal, 2012): Rory Jansen quiere ganarse la vida como escritor, y consigue publicar una novela que se convierte en todo un éxito. Pero hay un problema: él no la ha escrito. Con este punto de partida, y a partir de tres historias entrelazadas e interconectadas, con las palabras y el precio de los sueños como protagonistas, The Words nos hace plantearnos importantes dilemas morales y cuestionar qué es real y qué no lo es. Protagonizada por Bradley Cooper, nominado al Oscar por su papel en Silver Linings Playbook, esta cinta estrenada el pasado año merece más atención de la que ha recibido".

Aquí puedes leer el resto del artículo. 



En Crazyminds podéis leer mi reseña sobre Las Ventajas de ser un marginado, adaptación cinematográfica de la novela de Stephen Chbosky, que se estrena hoy: 
"Es difícil acercarse a una película en la que la adolescencia es la protagonista sin algunos prejuicios, pero The Perks of Being a Wallflower, adaptación de la novela del mismo título, evita la mayoría de los clichés del género, consiguiendo realizar un retrato honesto de esos complicados años, tan maltratados normalmente en el cine.
La cinta ha sido dirigida y escrita por Stephen Chbosky, autor del libro, lo que explica que sea una copia prácticamente perfecta del mismo. Publicado en 1999, Las ventajas de ser un marginado se ha convertido en todo un referente en la literatura juvenil, llegando incluso a ser comparado con El guardián entre el centeno. En la historia, escrita en forma de cartas enviadas a un destinatario desconocido, se tratan numerosos temas, entre ellos las drogas, los problemas mentales, y la identidad sexual, con madurez y honestidad.
El filme narra la vida de Charlie, un chico introvertido e inteligente que, al empezar un nuevo curso en el instituto, trata de encontrar un grupo de amigos al que sienta que pertenece, mientras lidia con problemas mentales de los que solo al final de la narración conocemos la causa. Cargada de referencias cinéfilas, televisivas y literarias, la cinta nos muestra la forma en que los diferentes protagonistas se enfrentan a los problemas propios de la época, y las marcas invisibles que estos pueden dejar".




El número de febrero de Proyecto Kahlo ya ha visto la luz, y este mes mi colaboración va sobre amor y libros: 
"El amor es el protagonista de las novelas que hoy os traigo, cinco libros muy diferentes entre sí, que narran romances atípicos y evitan con éxito los tópicos. Eso sí, no os garantizo que haya final feliz:
1) Expiación (Ian McEwan): La imaginación, envidia y orgullo de Briony hacen que el romance de su hermana con Robbie Turner acabe en tragedia para los tres protagonistas, incluyéndola a ella. Una historia sobre el remordimiento y el peso del pasado, que cuenta con una muy recomendable adaptación cinematográfica.
2) Siempre el mismo día (David Nicholls): Nicholls cuenta la historia de Dexter y Emma relatando lo que ocurre en sus vidas el 15 de julio de cada año durante los veinte siguientes al de su graduación. Una joya sobre la madurez, y lo que significa crecer y ver como aquellos a quienes quieres cambian, cuya adaptación a la gran pantalla está protagonizada por Anne Hathaway y Jim Sturgess.
3) Delirium (Lauren Oliver): Una distopía, el género de moda en la literatura juvenil actual. En el mundo de Delirium el amor es una enfermedad que debe ser erradicada, pero Lea, la protagonista,  pronto se da cuenta de que prefiere estar infectada a vivir una vida basada en la mentira.  La historia se materializa en una trilogía, cuyo último volumen, Requiem, verá la luz en marzo de 2013".

Si queréis saber cuáles son los otros dos, podéis seguir leyendo aquí. 



Podéis leer mi reseña de El lado bueno de las cosas (que se estrena hoy, y cuenta con ocho nominaciones a los Oscar) en Achtung: 

"Dirigida y escrita por David O. Russell (The Fighter, Tres Reyes), El lado bueno de las cosas cuenta la historia de Pat (Cooper), un joven que vuelve a casa de sus padres tras pasar ocho meses internado en una institución mental después de que el encontrar a su mujer, Nikki, con otro hombre en la ducha desatara su trastorno bipolar. Pat sale convencido de que si se mantiene positivo y en forma logrará recuperar a Nikki, contra la que tiene una orden de alejamiento por el comportamiento violento que le llevó a estar confinado y en tratamiento, ignorando a todos los que le dicen que la olvide.

Mientras trata de controlar su enfermedad y de recuperar su vida, Pat conoce a Tiffany (Lawrence), una joven que acaba de perder a su marido, y cuyos problemas mentales bien pueden hacerle la competencia a los de él (“I’m just the crazy slut with the dead husband”, así se define ella). Ante la promesa de entregarle una carta a Nikki, Tiffany le arrastra a participar en una competición de baile que supone el clímax de la película, y la salvación de Pat".




El número de enero de Proyecto Kahlo acaba de ver la luz, y este mes mi colaboración va sobre mi adoradísima Lena Dunham: 

"Aprovechando que la segunda temporada de Girls se estrena en menos de dos semanas (13 de enero) os traigo cinco razones para adorar a su directora, guionista y protagonista, Lena Dunham:
 1) Girls: Y la primera es, por supuesto, la susodicha serie.  Un retrato generacional con cuatro protagonistas femeninas que, aunque desearían parecerse a las chicas de Sex and the City, tienen bastante menos glamour (pero son mucho más reales). Girls retrata los problemas de un sector claramente privilegiado de la juventud (algo de lo que Dunham es plenamente consciente), pero muestra sentimientos que trascienden a la clase social, y con los que se puede identificar cualquiera que se encuentre atrapado en los veintitantos. Llena de incómodas escenas de sexo, relaciones disfuncionales, y grandes dosis de inmadurez, la serie muestra con acierto los problemas de una generación.
 2) Tiny Furniture: Con tan solo veintidós años Dunham realizó su primera película que, aunque contaba con un presupuesto de tan solo 45.000 dólares, fue premiada por su guión en los Independent Spirit Awards. Tiny Furniture tiene muchas similitudes con Girls (gracias a esta contactó con ella Judd Apatow, y en ella podemos encontrar a varios de los actores de la serie), y muestra, como lo hace la primera, a varios jóvenes tratando de encontrarse a sí mismos, aunque sin demasiada suerte".

Podéis seguir leyendo el artículo aquí. 


Os dejo los tres micorrelatos míos que han aparecido publicados en el número de enero de la revista Narrativas. Si queréis leer unos cuantos más, podéis hacerlo aquí.


Perdida en el laberinto

Las conversaciones de ascensor la ponían nerviosa, y el mundo le resultaba extraño la mayor parte del tiempo. La otra parte, simplemente, no era consciente de estar en él.

Estaba cansada de explicar lo que ella misma no entendía, de justificarse. Nada parecía tener sentido, sobre todo aquello que todos daban por sentado que lo tenía. Los encuentros con el espejo solían resultar desconcertantes, por lo que acordaron evitarse mutuamente. No sabía caminar si no era tropezándose con las piedras, y cuando pisaba un charco a veces sentía que se ahogaba. A diario trataba de hacer las paces con lo conocido, pero lo desconocido siempre terminaba por ganar la partida. Hacía tiempo que había perdido la esperanza de encontrar el hilo para salir del laberinto. Cuando se tumbaba en la cama y cerraba los ojos, dejando a su mente deambular libremente, se sentía infinita. Y aunque la noche parecía la excusa perfecta para huir de la realidad, el sueño siempre acababa traicionándola.

Dudaba de sí misma más que de nada, y no había pensamiento que no pusiera en cuarentena. Lo que más miedo le daba no era el no entender, sino el pensar que comprendía algo cuando no era así. El levantar la voz por las razones de otros. El traicionarse sin saberlo. Pero, a pesar de todo, estaba dispuesta a seguir caminando. Y eso debía contar para algo. 


Sin tregua

Las lágrimas recorrían sus mejillas sin darle el menor respiro. No había consuelo ni esperanza. Trataba de olvidar sin éxito, siempre ahogándose en los recuerdos, imaginando vidas no vividas por culpa de decisiones equivocadas. Se repetía mentiras nada más despertarse, por mucho que sabía que ya no era capaz de creerse ninguna. Ya no había motivos, ni respuestas para las infinitas preguntas. En aquellos escasos momentos en que no sentía la soledad como un castigo era, a veces,  capaz de ver un poco de luz a través de las cortinas. Incluso de sentir el sol en la cara y el viento en el pelo. Pero entonces despertaba, cubierta de sudor, sin más opción que la de volver a mirar de frente a la realidad, hasta que una de las dos ganara la partida. Aunque quizás ya estaba ganada.


Recordarla

Recordaba el desastre de su pelo al levantarse y la forma en que echaba la mantequilla en las tostadas. Recordaba aquella risa descontrolada, que en cualquier otra persona le hubiera resultado molesta. Recordaba los enfados que tenía consigo misma, y las lágrimas que con el tiempo había aprendido a compartir con él. Recordaba las mañanas de domingo, las confesiones de madrugada, y la ropa sucia en el suelo de la habitación.

Y la recordaba a ella. Recordaba su pelo, sus ojos, y su sonrisa. Pero sobre todo recordaba una nota de despedida en la que no había escrito un adiós, y lo mucho que dolía el recordarla.


Imágenes vía Bombas para desayunar.


Acaba de salir a la venta el fanzine de temática  feminista Feminizine 2, en el que colaboro con un artículo titulado "La objetualización de la mujer en los medios de comunicación". Os animo a haceros con él, y os dejo un extracto de mi colaboración:


"La música, el cine, la publicidad, y los medios de comunicación en general, están muy presentes en nuestro día a día y, aunque no siempre seamos conscientes de ello, tienen un gran impacto en nuestra forma de pensar y de percibir la realidad. Les hemos dado el poder de establecer lo que es ideal y deseable, y dado que cada vez estamos más expuestos a contenido sexista, más se percibe por parte de la sociedad a la mujer como un mero objeto y más se acepta su discriminación como algo natural.

Las mujeres son objetualizadas y desmembradas en la publicidad de forma continua.  El desmembramiento se produce en aquellos casos en que  aparece únicamente una parte del cuerpo de la mujer, separándola así del resto de la persona e implicando que toda la importancia de esta última reside en ella. La objetualización consiste en que la mujer aparece retratada como un simple instrumento. De esta forma, es habitual ver a la mujer desnuda frente al hombre vestido, a mujeres infantilizadas o en situaciones de sumisión o vulnerabilidad, representadas como un mero objeto pasivo para el placer ajeno. 

Cuanto más habituales son la objetualización y la desmembración más internalizamos la normalidad de una práctica que tiene graves consecuencias tanto en la manera en que las mujeres se relacionan con sus cuerpos como la forma en que la sociedad las percibe, dando lugar a trastornos alimentarios, problemas de autoestima, depresión (consecuencias internas), y fomentando la violencia sexista  o desacreditando a las mujeres en su actividad profesional (consecuencias externas)".


Si queréis seguir leyendo mi reflexión, y disfrutar de la gran cantidad de artículos interesantes, ilustraciones y collages que componen el fanzine, podéis comprarlo aquí, o informaros más en la página de Bombas para desayunar. 


*Actualización: Feminizine 2 ya está disponible para descargar en PDF.



Proyecto Kahlo es una web de temática feminista en la que el primer día de cada mes se publican varios artículos sobre muy diversos temas, a modo de revista digital. Yo acabo de incorporarme al equipo (compuesto por chicas de todas las edades, dando voz a las muchas veces poco escuchadas adolescentes). Aquí podéis leer mi primer post, sobre la historia de la fotógrafa Julia Kozerski: 

"Julia Kozerski es una fotógrafa que, a los 25 años, y tras ser diagnosticada con obesidad mórbida, cambió su estilo de vida, perdiendo en consecuencia más de setenta quilos. Pero esta no es una historia de pérdida de peso como las que solemos ver en las revistas. Kozerski documentó su transformación, mostrando la realidad de una lucha que tiene que ver no solo con los quilos de más, sino también con el autocontrol, la autoimagen, y la obsesión”.





Podéis leer mi reseña de la estupenda Safety Not Guaranteed en Achtung: "Aubrey Plaza da vida a Darius, una becaria de una revista de Seattle a la que le es asignada, junto a su jefe (Johnson), la tarea de investigar un anuncio publicado en el periódico (“WANTED: Someone to go back in time with me. This is not a joke. You’ll get paid after we get back. Must bring your own weapons. Safety not guaranteed. I have only done this once before.”) a través del que un hombre (Kenneth) busca a un compañero para viajar en el tiempo. Así, ambos (y otro becario al que da vida Karan Soni) inician su investigación, siendo Darius la que se acerca más a Kenneth (interpretado por un sobresaliente Mark Duplass), al que le propone ser su compañera de aventura, y en la que, tras una serie de pruebas, él acaba confiando.

Los protagonistas se embarcan, además de en su particular búsqueda de la verdad, en un viaje personal, encontrándose a sí mismos queriendo volver atrás en el tiempo para enmendar errores pasados o revivir épocas mejores, y dándose cuenta de que no son tan distintos de Kenneth. La solitaria Darius acaba, incluso, enamorándose del susodicho, y pasando de la indiferencia que todo parece producirle en un principio, a querer creer con todas sus fuerzas. Así, la película, que transcurre enteramente en el presente, utiliza los viajes en el tiempo como excusa para tratar muchos otros temas, y nos vende el amor como la aventura más arriesgada".



El tema principal, Big Machine, es precioso. 



Podéis leer mi reseña de Ruby Sparks en Achtung: "Paul Dano da vida a un joven escritor, Calvin, que tras alcanzar el éxito con su primera novela, y con tan solo diecinueve años, se encuentra en pleno bloqueo creativo, bajo la presión de elaborar un segundo trabajo que esté a la altura de la etiqueta de genio que todos le atribuyen (y que él no soporta). Tras una visita al psiquiatra, Calvin recupera la inspiración con uno de los ejercicios que le encomienda este, y que le lleva a soñar con una chica pelirroja (una Manic Pixie Dream Girl al estilo de Zooey Deschanel en 500 Días Juntos), sobre la que inmediatamente se pone a escribir. La sorpresa llega cuando el producto al que su imaginación ha dado vida, Ruby Sparks, se materializa en su cocina.
Después de confirmar que la chica es real, y que no se está volviendo loco, Calvin se da cuenta de que cualquier cosa que escribe sobre ella se convierte en cierta, y de ahí deriva otro de los temas de la película: el peligro de idealizar a la pareja, de tratar de convertirla en algo que no es, y someterla a nuestras expectativas. Calvin es un escritor narcisista que se siente amenazado por sus éxitos pasados, y todas sus carencias e inseguridades las traslada a Ruby, que, como le dice su hermano en un momento determinado, “no es una persona real, sino un personaje”. Calvin diseña a la joven de acuerdo con su personalidad, al igual que en muchos filmes podemos ver a personajes femeninos estereotípicos que simplemente están ahí para provocar una reacción o un cambio en el protagonista masculino".



*Reproduzco aquí el artículo que acabo de publicar en Achtung. 


La artista Yolanda Domínguez ha llevado a cabo varios livings en los que denuncia la objetualización de la mujer en los medios de comunicación y en la sociedad en general, y la forma en que muchas veces esta es tratada como una simple mercancía. Estos son algunos de los más interesantes:



-Chica joven y con buena presencia se ofrece para: Se colocan por todo Madrid cien folletos en los que una joven se ofrece a llevar a cabo todo lo que tradicionalmente se espera de una mujer a cambio de ciertas ventajas económicas. Trata de poner de relieve la peligrosa dinámica que existe detrás de algunas relaciones de pareja.




-Azafatas: Lleva al máximo exponente la figura de la mujer como reclamo publicitario. Dos chicas vestidas de azafatas reparten un panfleto en blanco por las calles de distintas ciudades, limitándose a sonreír y a asentir con la cabeza ante cualquier pregunta.



-Poses: Varias mujeres recrean en la calle las muchas veces ridículas poses que adoptan las modelos en las editoriales de moda y en la publicidad. Poses es una crítica a lo absurdas que resultan las técnicas usadas por la industria de la moda para vender sus productos, y lo mucho que dista de la realidad la forma en que se retrata a las mujeres.



-La Metamorfosis: En una biblioteca de Milán una joven coge La Metamorfosis de la estantería y comienza a arrancar sus páginas y a introducir estas en su sujetador para aumentarse el pecho. El living trata de poner de relieve la cultura del culto al cuerpo en la que vivimos (buscando paralelismos con la obra de Kafka), la cual nos exige someternos a operaciones quirúrgicas para lograr acercarnos a un ideal aleatoriamente establecido. 



Podéis leer mi reseña de la fascinante Sound of My Voice en Achtung: 

"Tanto Sound of My Voice como Another Earth son dos filmes protagonizados y co-escritos por Brit Marling que participaron en el Festival de Sundance del pasado año. Y es gracias al primero, fascinante y absolutamente recomendable, que llego al que ahora nos ocupa, una especie de thriller de ciencia ficción  en el que Marling da vida a Maggie, la líder de una secta que afirma venir del futuro, del año 2054 más concretamente, para crear un pequeño ejercito capaz de luchar y sobrevivir a las catástrofes que, según ella, van a ocurrir en el mundo en los próximos años.

La historia de Sound of My Voice comienza cuando dos jóvenes que aspiran a dirigir un documental sobre las sectas, Peter (Christopher Denham) y Lorna (Nicole Vicius), tratan de infiltrarse en la liderada por Maggie. Ambos son escépticos, pero la atrapante personalidad de la joven (verla es creerla, dice Peter en un momento determinado), que sabe aprovecharse de las debilidades e inseguridades de aquellos con los que se encuentra para plantar la semilla de la duda, y la influencia del grupo, hace que se cuestionen sus certezas".







A veces escribo relatos (en el Tumblr Mi libreta roja podéis leer algunos). Hoy os traigo dos: "Ritual" (publicado en el número 27 de la revista Narrativas), y "Todas las veces", que forma parte del libro solidario Bocados Sabrosos II. 


Todas las veces

Todas las veces que se miraron, todas las sonrisas inconscientes, casi involuntarias. Todos los días que pasaron juntos, creyéndose infinitos. Todas las noches que, por aquel entonces, no estaban hechas para dormir. Todos los besos, todas las lágrimas que sabían a sal y felicidad. Todas las veces, hasta que llegó la última. Y entonces, en  tan solo un minuto, dejaron de ser eternos. 


Ritual

Se levantó con mala cara y dolor de espalda. Aquel colchón la estaba matando.


La ducha caliente la tentaba a quedarse allí para siempre, pero la jarra de agua fría que era el mundo real la esperaba. Desayunó dos tostadas y un café, al que nunca era capaz de echar la cantidad correcta de azúcar.

Se vistió, cogió el bolso y las llaves, que cada mañana estaban en un rincón distinto de la casa, y pegó un portazo del que inmediatamente se arrepintió. Aunque lo cierto es que no había a nadie a quien corriera riesgo de despertar.

Tras diez minutos de espera apareció el autobús, el mismo que había cogido durante los últimos cinco años, siempre con la misma gente, y cuyo trayecto había realizado todas y cada una de las veces en el más absoluto silencio.

Últimamente había pensado en la posibilidad de hacerse un tatuaje. Quizás grabarse una de esas frases célebres que, se supone, motivan a una. Quizás justo encima de la cadera derecha, para que solo pudiera verlo quien ella quisiera. Lo cierto es que en el fondo sabía que no era capaz de algo tan permanente, pero el trayecto parecía más corto si al menos por un tiempo fingía creérselo.

Llegaba al trabajo cansada y desganada, y de igual forma se marchaba de aquella oficina con apariencia de zulo que dejaba a sus días con ocho horas menos. Cuando hacía buen tiempo solía volver caminando, aunque era frecuente que las nubes la traicionaran y llegara a casa empapada.

Cenaba frente al ordenador, con la televisión de fondo taladrándole los oídos. Una vez acostada solía leer hasta horas que le garantizaban el cansancio al levantarse.

Dibujaba todos los días con la misma plantilla, y los fines de semana hacía planes que sabía que no iba a cumplir. No tenía jardín, pero veía como poco a poco todo se marchitaba. Sus sueños, ese potencial que muchos decían que tenía hace tan solo unos años. Puede que un día, por fin, todo fuese diferente. Pero lo cierto es que por aquel entonces ya no se le daba muy bien eso de tener esperanza.


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